3 en un mes - aclaro que no es un post sexual
Es verdad eso que dicen que si tu hijo empieza el jardín se va a agarrar todo virus que ande suelto, o agarrado a su compañerito de al lado. Se tosen en la cara, se dan besitos en la boca, se abrazan y se saludos como si fueran grandes amigos de la vida. En el caso de mi hija abraza y besa a todo el mundo. Y cuando digo a todo el mundo me refiero a todo el mundo: al portero del jardín, al de OCA que me deja la correspondencia, a la de la verdulería, a los del super chino, a los cajeros de los demás supermercados. A todos. Es terrible. Ya vamos por tres virus este mes: que los bronquios, que el herpe-anginas, y ahora la conjuntivitis. Todo es viral, todo es normal, pero es difícil trabajar desde casa con Matilda y sus virus. Es una tarea que requiere de mucha paciencia, concentración, y hasta diría que es un acto de amor. No podría decir que fue a propósito, pero mi pequeña niña se agarró todos sus virus en el momento en que yo tuve que entregar varias notas, que tenía que hacer entrevistas, armar cuestionarios, esas cosas. Y pienso que todavía no llegó el invierno frío, que te entra en los huesos y no hay abrigo que alcance. Por ahora ya fueron tres y los superamos satisfactoriamente. Qué palabra horrible. Pero fue así. No me salió ninguna úlcera y pude soportar a mi Matilda encima mío todo el día, pidiéndome agua, chocolates, galletitas, más agua, leche y todo lo que se le fuera ocurriendo en la mente. Entre nosotros les confieso que a mi hija le gusta llamar la atención, no le gusta que hable de algo que no sea ella, y menos que quiera hablar por teléfono sin prestarle atención. Juro que me río de todas las personas que subestiman a las mujeres que somos madres. No saben de lo que hacemos ni de lo que somos capaces de hacer. Es una lástima que no nos valoren lo suficiente. La energía, la pasión y las ganas de hacer, de trabajar y de crear no disminuyen, sino todo lo contrario, se duplican, se expanden, explotan, y se convierten en algo todavía mejor, más grande.


