Diario de vida

Vida cotidiana de una mujer de 30 y pico

Nuestras adoradas vacaciones

Las vacaciones no siempre son un lugar para descansar. Por lo menos no “descansar” como uno lo pensaba antes, antes de tener una familia. Desde el momento en que uno tiene la felicidad de que te levanten a las 8 de la mañana al grito de “mama mira”, todo cambia y tiene otro sentido. Ir a la playa tampoco es lo mismo de antes. Ahora todo es nuevo, hay juegos a los que hay que frecuentar de manera constante, hay vecinos a los que hay que saludar y con los que hay que interactuar por obligación, mi hija es demasiado social y simpática. Así que desde el vamos hay que estar de un lado al otro, sin tiempo para sentarse en las cómodas reposeras de la carpa, sin tiempo a pedir un cafecito al bar de al lado, o sin tiempo para tomar un poquito de sol. Ni hablar del pecado mayor: leer un libro. No, no, las vacaciones han cambiado. Además de la vida social y de ser todos simpáticos con los vecinos, se sumaron los castillos de arena, los pozos de arena, la arena por todos lados. La visita casi cotidiana del saludo a Winnie the Pooh y las corridas a la orilla del mar cuidando que nuestra pequeña no se meta en lo profundo. Porque a parte de todo le encanta el mar. Quiere correr sola hacia el, internarse en lo profundo. Terrible. Bueno amigos lectores, esas son nuestras queridas y adoradas vacaciones en la actualidad. Llenas de mucha alegría y risas. De corridas e idas a muchos bares. Como a mi me gusta. Eso sí, si pedimos un tostado de jamón y queso ahora hay que apurarse, hay una tercera boca que por ser chica no significa que no sea competencia!